Capítulo 1
“Agitad, agitad, agitad”

Toda la evidencia en este libro tiene sólo un buen propósito, ayudar al lector descubrir cual cruel es el engaño que nos a sido inculcado. Una vez que reconocemos la verdad, habrá profundo gozo en las preciosas joyas de las verdades bíblicas que han estado ocultas por tanto tiempo de nuestra vista.

La sierva de Dios dio este consejo: “Durante años la voz de Dios nos ha estado diciendo: “‘Agitad, agitad, agitad.’ Estudíad cada punto de la verdad, para que podáis saber por vosotros mismos qué cosa es la verdad a diferencia del error.” (COES 22:39.1)

Entonces, ¿cuál es el cruel engaño que nuestra iglesia ha abrazado y ahora enseña? Las actualizadas creencias se encuentran en nuestro actual publicado 28 Creencias Fundamentales de los Adventistas del Séptimo Día. Este libro, conocido como Las Creencias Fundamentales, rechaza la lectura literal de la Biblia, de lo cual el Espíritu Santo por medio de Elena White nos recomienda, y es la manera cómo los pioneros leían y entendían la Palabra de Dios. En su lugar, abraza la posición doctrinal que no está claramente declarado en la Biblia y no es “nueva luz,” que se basa en la comprensión anterior, sino que es una vista completamente nueva. Esa “nueva vista” es el concepto Trinitario de tres dioses auto-existente, co-eternal, co-igual que son el “único Dios” de la Biblia. [Malaquías 2:10; Mateo 19:17; Marcos 12:32; Romanos 3:30; 1 Corintios 8:6; Gálatas 3:20; Efesios 4:32; 1 Timoteo 2:5; Santiago 2:19] La doctrina de tres dioses es obviamente tri-teísmo, pero para evitar esa carga, declaran que son todos inseparablemente un dios. Para sostener esa vista, es necesario desarrollar un entendimiento bíblico nuevo (hermenéutico) de quién es Dios y cómo se logra nuestra salvación. Esa interpretación nueva de la Palabra de Dios es esta: La “unidad” del Padre e Hijo, de acuerdo a la nueva vista, es no sólo en carácter y propósito, pero también en número. Además, en nuestro nombre, los tres dioses sin nombre, igualmente soberanos están actuando roles temporalmente metafóricos de “Padre,” “Hijo,” y “Espíritu Santo” en el plan de redención por la humanidad. Nadie sabe por seguro cómo la expiación de la quebrantada ley de Dios se pudo lograr en realidad por un Hijo metafórico quien era realmente un dios soberano que no podía morir. Tampoco es claro cómo uno de los tres dioses murió supuestamente en la cruz cuando declaran que los tres son inseparables—de ahí su “unidad.” Este supuesto juego de rol persiste supuestamente hasta el fin del gran conflicto. Nadie sabe qué acontecerá, cuando todo termine, en cuanto a los dioses ‘verdaderos’ detrás de esos rols. Cualquier respuesta haría continuar la especulación. Y, por supuesto, siendo co-eternal, no puede haber un verdadero Padre celestial existiendo antes de Su Hijo. Declaran que la unidad tierna y verdadera del Padre-Hijo que a menudo se lee en las Santas Escrituras que eso es sólo metafórico y sólo temporal. ¿Pero qué de la promesa que podemos ser hijos e hijas de Dios? ¿Eso también es sólo metafórico y limitado mientras perdure el gran conflicto, puesto que suponen que no hay un verdadero “Padre” celestial?

¿Qué creyeron nuestros pioneros en cuanto a esto?

Nuestros pioneros casi unánimamente eran no-trinitarios. ¿Qué significa? Signi-fica que creyeron la revelación bíblica literal de un eterno Dios Padre Todopoderoso y Su unigénito engendrado Hijo Jesucristo, y que el Espíritu Santo es la omnipresencia del Padre y la omnipresencia del Hijo. Elaboro en otros capítulos sobre estos temas en más detalle.

¿Hay prueba que ellos sostenían la posición de no-trinitario?

La mayoría de trinitarios reconocen que nuestros pioneros eran no-trinitarios. La evidencia se encuentra fácilmente en el libro The Trinity (2002), escrito por tres profesores de Andrews University: Woodrow Whidden, Jerry Moon, y John W. Reeve. Jerry Moon, respetado historiador adventista, escribió en la página 190, “Que la mayoría de los dirigentes pioneros ASD eran no-trinitarios en su teología ha llegado a ser historia adventista aceptada. . . .”

En la página 191, declara, “Desde aproximadamente 1846 a 1888 la mayoría de adventistas rechazaban el concepto de la trinidad—por lo menos como lo entendían. Todos los escritores principales eran anti-trinitarios. . . .”

El Sr. Moon aborda el dilema que se encuentra la iglesia desde que adoptó la doctrina Trinitaria en 1980. Una profundización de la división doctrinal depende en dos posibles y sorprendentes realizaciones: “...Ya sea los pioneros estaban equivo-cados y la iglesia actual esta correcta, o los pioneros estaban correctos y la actual Iglesia Adventista del Séptimo Día ha apostatado de la verdad bíblica.” (Ibid., 190)

Los tres profesores de Andrews University creen que los pioneros estaban en error, pero razonémoslo. Durante esos cuarenta y dos años, entre 1846 hasta 1888, la Hna. White tuvo numerosas visiones de Dios. Si la posición de ellos en cuanto a la Deidad estaba incorrecta—en otras palabras, si no entendían quién es nuestro Dios—¿no creen que el Espíritu Santo la hubiera guiado para corregirles?

¿Qué dice la conferencia hoy en día sobre los entendimientos
originales de nuestra denominación?

Del Adventist Review del 6 de enero 1994, leemos, “Las creencias de los adventistas ha cambiado a través de los años bajo el impacto de ‘la verdad presente’. Lo más sorprendiente es en cuanto a la enseñanza de Jesucristo, nuestro Salvador y Señor.... El entendimiento Trinitario de Dios, ahora parte de nuestras creencias fundamentales, no fue generalmente sostenido por los adventistas pioneros”.

Y en la revista Ministry, octubre 1993, página 10, leemos, “La mayoría de los fundadores del adventismo del séptimo día no podrían unirse a la iglesia hoy si tuvieran que ajustarse a las Creencias Fundamentales de la denominación. Más específico, la mayoría no estaría de acuerdo con la creencia número 2, que trata con la doctrina de la trinidad”.

¿Qué dice el Espíritu de profecía sobre “vistas nuevas”?

“Personalidad,” de acuerdo al diccionario Webster, 1828 es “lo que constituye a un individuo una persona distinta.” Es lo que hace que cada uno de nosotros seamos como somos—nuestro carácter, nuestra identidad personal. La Sra. White escribió que los que promueven teorías nuevas “concerniente a la personalidad de Dios o de Cristo” no ven claramente; están como “hombres ciegos.” “Quienes procuran mover los antiguos pilares, no están afirmando las cosas; no recuerdan cómo han recibido y oído. Quienes tratan de introducir teorías que mueven las columnas de nuestra fe con respecto al santuario, la personalidad de Cristo o de Dios, están trabajando como ciegos. Procuran introducir incertidumbre y dejar al pueblo de Dios sin ancla, a la deriva”. (RP 237.227:4, 14 de agosto [1905]) {MR 760 [1905]}

La sierva de Dios también escribió esto: “...La verdad de Dios no está en armonía con las tradiciones humanas, ni se acomoda a sus opiniones. Es inmutable como lo es su divino Autor, lo mismo ayer, hoy, y por los siglos. Aquellos que se apartan de Dios llamarán luz a las tinieblas y error a la verdad. Pero la obscuridad nunca llegará a ser luz, ni el error se convertirá en verdad”. (5TI 5:59.1)

Hoy en día la organización dice que los pioneros estaban en error. Si fuese cierto, entonces están diciendo que Dios dirigió errante a Elena de White y a los pioneros. Están diciendo que el Espíritu de verdad guiando a nuestros pioneros fracasó en defender la verdad. La Hna. White amonestó proféticamente del mismísimo engaño que ha ocurrido en nuestro medio: “El enemigo de las almas ha procurado introducir la suposición de que había de realizarse una gran reforma entre los Adventistas del Séptimo Día… Los principios fundamentales que han sostenido la obra durante los últimos cincuenta años serían considerados como error. Se establecería una nueva organización. Se escribirían libros de una nueva orientación. Se introduciría un sistema de filosofía intelectual....” (1MS 25:238.3)

Comentaré detalladamente sobre toda esa cita en capítulos que siguen. Tal como lo veo, “filosofía intelectual”—“teorías y especulaciones humanas, falsamente llamadas ciencia y filosofía” (CSI 70:161.3) —es una parte primordial del problema que crea el dilema.




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